jueves, 3 de noviembre de 2022

SALARES DE CAGUELL. Introducción. Reseña Histórica. A mitad del siglo XVI el territorio conocido hoy como Cáhuil pertenece a la jurisdicción de la ciudad de Santiago, se ubica en sus términos y, se nombra como “Los Choros” y también “Laguna de Los Choros”. En 1609 doña Leonor de la Corte recibe una merced (propiedad, propiamente) de tierras en sus riberas (500 cuadras) y, pasa a denominarse “La Laguna de doña Leonor”. Ella dota a su entenao, Sebastián Verdugo de una porción de tierras en dichas riberas (10 cuadras), quién se establece en su propiedad y es, probablemente, uno de los primeros “productores de sal” en Caguell. Él consigna este nuevo topónimo en un contrato de trabajo o asentamiento con un aborigen, (1638). Mismo topónimo empleado por don Lorenzo Núñez en su testamento, (1658). Sabemos que la ciudad de Santiago fue incendiada y destruida antes de cumplir un año de su fundación. Quedaron reducidos y obligados a fortificarse en sólo cuatro manzanas. Los aborígenes de la comarca están en pie de guerra, son comandados por Michimalonko, quién controla en su territorio los salares de los cuales se abastecen los colonos (Pullally, probablemente), de modo que la carencia de este importante recurso les impide conservar los pocos alimentos que logran apropiarse. Durante la primavera de 1541, Valdivia envía una partida de soldados con unos yanaconas aborígenes que dicen conocer otra fuente para abastecerse de sal. Se trata de Topocalma, como indica Gerónimo de Vivar, encuentran suficiente sal de mar en el fondo de la laguna. Se forma naturalmente, sin intervención del hombre, asimismo como ocurre en otras latitudes y en las rocas de Infiernillo, por ejemplo, hasta hoy día. Sal de mar natural, no producida por el ser humano, se recolecta en los términos de la jurisdicción de Santiago en 1566. Es preciso que el Cabildo de la ciudad regule la extracción dado que algunos colonos se anticipan e incurren en acaparamiento de la substancia impidiendo a muchos proveerse del preciado recurso. El Cabildo señala expresamente que, “las salinas de la ciudad y sus términos son y han sido de sus propios, después que se pobló esta ciudad, comunes,”. No existen dueños ni productores particulares. Aún la demanda de la incipiente colonia no contaba con propietarios de los salares naturales y la cantidad que se generaba espontáneamente, era suficiente para cubrir sus necesidades. Sólo era materia de ordenar la extracción. Ahora, no existe una fuente fidedigna que señale con fundamento y/o evidencias científicas que nuestros aborígenes hayan producido sal de mar, más o menos del modo en que se produce hoy, previo al contacto con los conquistadores europeos. Alonso de Ovalle S.J., en su Histórica relación del reino de Chile, publicada en 1646, señala de la existencia de salinas “Hechas a mano”. También encontramos algunas referencias a la sal marina en el Ensayo sobre la historia natural de Chile, por J. Ignacio de Molina S.J., en el capítulo XXVI, “sin el fastidio de tener que conducir el agua de mar a fosas adecuadas, como se practica en otras partes, se las encuentra -bella y ya hecha- en los vastos estuarios o lagos de Bucalemu, Boyeruca y Vichuquén, donde cada año cristaliza espontáneamente en tanta cantidad, que podrían cargarse con ella muchos barcos”. También encontramos algunas referencias a la sal marina en el Ensayo sobre la historia natural de Chile, por J. Ignacio de Molina S.J., en el capítulo XXVI, “sin el fastidio de tener que conducir el agua de mar a fosas adecuadas, como se practica en otras partes, se las encuentra -bella y ya hecha- en los vastos estuarios o lagos de Bucalemu, Boyeruca y Vichuquén, donde cada año cristaliza espontáneamente en tanta cantidad, que podrían cargarse con ella muchos barcos”. Manuel de Amat y Gunyent, fungió como Gobernador de Chile en 1755-1760 y recorrió todo el país, visitó la costa de Colchagua y Maule, él da cuenta de la existencia de las Salinas de Bucalemu y Cahuel, “son dos Lagunas que cuajan sal, 34° 26’. Revista Chilena de Historia y Geografía, N°55 Pg. 437.

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