Difundir historia y actividades culturales relevantes de la comarca Cáhuil-Pichilemu, Sexta región.
sábado, 25 de noviembre de 2023
TÚNEL? LOS TÚNELES.
LOS TÚNELES BAJO EL PARQUE ROSS.
Varios túneles y con diversas trayectorias tiene el imaginario urbano de Pichilemu. En una cosa coinciden la mayoría, si no todos, llegan o parten desde el edificio del “Casino”.
Hoy es posible, mediante la tecnología de prospección del suelo LIDAR, estudiar y conocer con certeza si de verdad existió uno o más túneles. De paso, quizás lo más importante, la real formación de la cueva funeraria en la esquina nor-poniente del Parque Agustín Ross. Y tal vez, si aún queda algún resto arqueológico del hallazgo realizado por los constructores de la escalinata de acceso a la playa, prolongación de la calle Jorge Errázuriz.
No está demás indicar la encomiástica iniciativa de don Evaristo Merino Canales de detener los trabajos, informar a su mandante, señor A. Ross, quien solicitó a la U. de Chile que enviara un profesional para realizar un estudio de este singular enterratorio.
Le correspondió al erudito José Toribio Medina asumir el análisis y emitir un informe con sus observaciones, dando cuenta al señor rector de la casa de estudios. Dicho informe fue publicado oficialmente en 1908 y lleva por título, “Los Restos indígenas de Pichilemu”.
En cuanto a las galerías o túneles que observó J.T. Medina, señala que no fue posible determinar con precisión las dimensiones completas de la cueva, especialmente las que están en dirección sur a norte, dado que aún continuaban los trabajos para cimentar el techo de la cueva y que según su impresión, la entrada hoy en descubierto (1908) corresponde en realidad al fondo de la cueva.
Cierto día de visita en la cueva me encontré con la señora “Chita” Maturana quien me indicó que esa cueva conectaba a través de un túnel secreto con el chalet en el cual ella y su familia residen. Este relato está en línea con la presunción de Medina, no obstante no solicité a la señora que me enseñara el lugar de su casa donde estaría aquel acceso. Pasaría mucho tiempo y converso con su hijo Alberto Yavar Maturana, quien vivió en dicho chalet por largos años. A la pregunta sobre la mentada puerta y túnel que uniría la casa y la cueva, responde categóricamente que no hay ni hubo tal conexión y que si a él le consta de haber visto, explorado y jugado muchas veces con sus amigos de infancia, de la familia Julio González, aquel túnel que partía desde los subterráneos del “Casino” y en dirección oriente-poniente, hacia la cueva bajo el Parque. No ha sido posible corroborar el relato con alguno de los miembros de la familia Julio González.
Este es el derrotero más común, cuya finalidad ser una vía secreta de escape para los jugadores del casino, dado que éste desde sus orígenes y hasta el término, funcionaba clandestinamente, de modo que había que prever por la reputación de los clientes y las multas para los operadores en caso de una redada o fiscalización, no obstante “la canela” que recibían los funcionarios para hacer “vista gorda”.
Alguna vez, también se dijo que el Túnel conectaba, la cueva con el casino y continuaba hasta la estación de FFCC. Algo así como un kilómetro.
No puede faltar una conexión entre el Gran Hotel (Ross), la cueva y el casino y el acceso por el hotel habría estado situado en el primitivo espacio del Oratorio, luego comedor para niños, discoteque, e incendio mediante, una abigarrada feria. Esto en la esquina de Av. Agustín Ross con calle Comercio.
Trabajé durante tres veranos en la disco “Chino´s Bar, regentado por Guillermo “Chino” Bradley Cerón y en su compañía bajamos al sótano de la disco para evaluar la posibilidad de ampliar la capacidad y la oferta del local dado el éxito y la afluencia de numeroso público que se iba a otros lugares buscando cabida. En este subterráneo habría estado el pórtico del cual no quedaba seña. Un ex empleado del Hotel Ross, administrador y gestor de la disco, conoció cada rincón de todas las dependencias de aquella manzana y señala que no hubo tal ingreso a un túnel.
Caso parecido el del sótano del edificio del casino el que conocí y donde estuve muchas veces cuando era disco, “La Caverna”. La curiosidad por la historia del túnel me llevó a preguntar por el lugar donde se accedía a él. Me mostraron una pared donde habrían tapiado la entrada al túnel. Una gran obra de restauración, no había señales de intervención. No obstante el testimonio de un operario de las faenas de restauración, indica que él vio remover del lugar una gruesa puerta de madera que por su peso debió ser cargada por una máquina monta carga (Yale), además, dicha puerta tenía grabado el año 1810 (sic). Quizás 1910 tendría más sentido, en tanto que es aceptado comúnmente que la construcción del edificio se inició en 1906 y se habría terminado en 1909.
La señora Rosa Ana Miranda nos comparte un relato familiar, su tío Aliro Miranda en compañía de otros jóvenes amigos entre los cuales había algunos que eran pescadores, exploraron las galerías de la cueva bajo el parque Ross, antes que tapiaran algunas. Se amarraron con sogas por la cintura y premunidos con velas para iluminarse, sobre todo en las galerías más profundas y curvas. Avanzaron poco porque se apagaban las velas con el agua que goteaba desde el techo, la oscuridad los atemorizó y abandonaron el intento.
Un relato similar escuché de parte de don Alejandro Mella. Tal vez es el pescador referido en el relato de Aliro Miranda.
Rosa Ana también recibió el comentario de la señora Elba Griffith de Carrasco quien trabajó en el Hotel Ross u Hotel Casino y señala que ambos hoteles estaban comunicados por un túnel. Además que existían más cuevas que llegaban hasta “El Barco Fantasma”.
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